Yo soy la SGAE. Odiadme si queréis, pero no os servirá de nada. (Advertencia: Es un texto atípico sobre la SGAE nunca visto hasta ahora.)

La única forma de conseguir que un globo no se desinfle es introducirle aire hasta hacerlo reventar.
Me hicisteis infeliz desde que os reíais de mí en la guardería. Cada una de vuestras crueles bromas han ido colmando poco a poco mi paciencia hasta que esté ebrio por la sobrecogedora visión del glorioso día en que degollados, manará de vosotros la sangre que llene las lagunas de carencia que en mí han producido vuestro rechazo, mezquindad e insolencia.

Hombre SGAE

Soy una criatura profundamente infeliz con fuertes brotes de ansiedad, misantropía y crisis de afecto. Para paliar los efectos que la sociedad en mí produce he necesidado usar de todos los

Tendré vuestro dinero

estupefacientes que a su vez son vuestro producto.
Os detesto, y cada vez que emponzoño mi cuerpo con los centenares de sustancias que habéis creado para los damnificados de vuestra incomprensión paradójicamente siento que me alejo más de la pestilencia humana y que me sois ajenos a fuerza de la eterna voluntad de enajenarme de la que habéis sido garantes.La temprana pubertad que hace años me acomplejaba por tornarme un ser aún más deleznable y contundentemente poco agraciado hizo que experimentara necesidades sexuales que me era imposible satisfacer.
Las mozuelas, chicas, niñas o cualquiera que sea el apelativo que uséis para dirigiros a ellas siempre me despreciaron y sintieron vergüenza de saberse relacionadas conmigo aunque fuera de la manera más mínima posible.
Mi contento se volvió a ver truncado y tuve que buscar de nuevo una forma de solventar mis problemas generados por todos con un remedio que dejásteis a mi alcance para luego estar socialmente mal visto. Es por eso que los prostíbulos se conviertieron para mí en un segundo hogar cada vez que cae la noche.
Mi cuerpo orondo, hediondo, mi cabeza casi ausente de cualquier vestigio de lo que pudo ser pelo, mi halitosis y el que sea bizco no son motivos para que me rechacen las mujeres que pago con el vil metal.
El único problema ante todo esto era que tenía que hallar un caudal ingente de dinero… Y la solución fue exprimiros a vosotros, usuarios de las nuevas tecnologías, que como chinches proliferáis en tanto que yo me enriquezco a vuestra costa.
Pero esto no va a quedar ahí… Pensad en qué porcentaje me llevo por cada uno de los CDs y DVDs que atestan vuestras estanterías y con los os divertís, masturbáis o simplemente trabajáis.
Pienso reinvetir todo el capital que me proporcionáis para sobornar políticos, comprar armamento y todo tipo de bondades que ayuden a erradicar al animal más deleznable que ha pisado la tierra: El ser humano.
Y no olvidéis una cosa: Cada uno de los soportes ópticos cuya compra acometéis está gravado con el tributo que debéis ofrendarme por la atribulación que sentís debido a vuestros flagrantes pecados contra mi digna efigie.

3 respuestas para “Yo soy la SGAE. Odiadme si queréis, pero no os servirá de nada. (Advertencia: Es un texto atípico sobre la SGAE nunca visto hasta ahora.)”

  1. Dave:

    Interesante blog, te seguire visitando.
    Un saludo
    <div align="center">
    <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/cortope..."><img src="http://www.geocities.com/da..." alt="Corto pero intenso" border="0" width="88" height="31"/></a></div>

  2. Chocoadicta:

    muy bueno éste escrito

  3. Misobitácora » La SGAE sigue cerrando páginas web:

    [...] Si ya hemos demostrado que bajar música sin ánimo de lucro no es delito, que subirla tampoco lo es y que la SGAE son unos ladrones. [...]

Deja un comentario