Master enseñanza secundaria

Volver a París

España me estaba asfixiando. Nunca supe por qué no abandoné una carrera que jamás me satisfizo. Luego de acabarla parecía que mi única salida laboral era ser profesor de francés -idioma que no dominaba tanto como era deseable para ocuparme de tal menester-; y de hecho, acceder a ese puesto era el sueño húmedo de todos mis compañeros de maestría. Nos apuntamos a un máster de profesorado caro y mal organizado con tal de tener una expectativa laboral, pero los recortes en los sueldos de los funcionarios y la abrupta disminución de la incorporación de nuevos, hacían que dedicar otro año de mi vida más a opositar pareciera una completa locura. Muchos de mis compañeros eran mejores filólogos franceses y sabía a ciencia cierta que me los encontraría en las oposiciones. Algunos me parecían aun menos preparados que yo y me los encontraría igualmente. Read more…

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 28/06/2011 at 13:46

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Es personal

Esta frase que tanto se repite cuando pido a alguien los ejercicios y tareas del Máster, en realidad tiene otros significados distintos del original.

Puesto que los ejercicios que nos mandan hacer son estúpidos y de nula utilidad, ¿por qué no hacerlos entre todos? El plan hubiera salido bien, de no ser por el egoísmo. Solían poner excusas varias, pero estaba claro por qué no querían prestar su trabajo. En primer lugar, hay que hacer constar que no los hubiera perjudicado en absoluto. Era obvio que habría que cambiarlo hasta dejarlo irreconocible para que no nos acusaran de plagio.

Entonces, ¿por qué no los querían dejar? Mi excusa favorita es la de “es un trabajo personal.” ¿Y? ¿Qué trabajo o deber no es personal? Lo que en realidad querían decir era lo siguiente:

a) Si no te esfuerzas tanto como yo, me sentiré tonto cuando ambos obtengamos el mismo resultado.

Y algunos incluso añadirían una segunda parte a la negativa:

b) Prefiero que no apruebes el máster y así tendré un competidor menos en las oposiciones.

Por eso me quiero ir de aquí cuanto antes y ponerme a limpiar la mierda en otro país. Limpiar mierda en sentido literal, te ayuda a no tener que hacerlo en sentido figurado. Y tengo claro que prefiero lo primero.

1 comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 30/03/2011 at 02:05

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Gracias en el nombre del máster

Envié un correo electrónico al Centro de Estudios de Posgrado que rezaba:

Buenos días:

Mi nombre es Misósofos y creo que no figuro en las listas del
segundo turno del módulo del libre disposición. ¿Puede ser porque no
rellené el formulario de elección de turno? Me informaron de que me
pasarían automáticamente al segundo turno al no estar en el primero,
pero no ha sido así. Mis asignaturas son Atención a la diversidad y a la
multiculturalidad y Atención a los alumnos con necesidades especiales.

Mañana se supone que debería comenzar mi turno y estoy un poco
preocupado. Por favor, contéstenme con la mayor brevedad posible.

Atentamente,
Misósofos

El procedimiento no podía hacerse tampoco a través del teléfono, por lo que además de ir a mis prácticas para que el profesor-tutor no se presentara en el lugar en que creí que lo haría, debí acudir posteriormente a solucionar un asunto administrativo. Cuando me enteré de las gestiones pertinentes para solucionar mi situación, me di cuenta de que hubiera sido imposible en efecto. Al menos sin que dejara un regusto a máster en la boca.

Otra vez la persiana de posgrados volvía  a abrirse.

-Buenos días.

-Buenos días.- le respondía yo al señor de pelo cano que la abre siempre.

Aunque lo cierto era que los días que tenía que estar en posgrado a las nueve de la mañana para subsanar algún error, nunca comenzaban demasiado bien.

Las dos secretarias de la puerta charlaban amigablemente sobre el marido de una de ellas. Me acerqué a un secretario.

-Buenos días.

-Espere.- dijo mientras descolgaba el teléfono.

Su compañera quiso atenderme:

-¿Qué es lo que te ocurre?

-Pues verá, no he salido en las listas del segundo turno del módulo de libre disposición. No sé si es porque no rellené el formulario, me dijeron que me pasarían automáticamente la segundo turno, pero no lo han hecho.

-Ve allí, pide un papel de peticiones varias y lo rellenas.

Mientras hacía todo aquello su compañero había acabado de hablar. Cuando le entregué la petición a la mujer que me había atendido inicialmente, ésta le preguntó a su compañero de al lado, que acabó por tomar el papel y hacerse cargo.

-Eso hay que preguntárselo a Beatriz.

-¿A Beatriz?

Se levantó amablemente y me la señaló.

-Buenos dias, ¿es usted Beatriz?

-No, mi compañera de al lado.

Estaba hablando por teléfono, así que me senté en una silla frente a ella. Cuando acabó le repetí lo que había dicho a la primera persona con la que había hablado.

-Buenos días. Tengo un problema. No he salido en las listas del segundo turno del módulo de libre disposición. No sé si es porque no rellené el formulario, me dijeron que me pasarían automáticamente la segundo turno, pero no lo han hecho.

-Eso… ¿Has dejado ya el formulario?

-Me han dicho que en lugar de entregar el formulario, venga a hablar con usted.

-A ver, dime tu DNI.

Le dije mi DNI.

-Tienes que esperar al coordinador. Normalmente viene a esta hora.

-¿Quién es el coordinador? – me señaló una mesa al lado.

A los veinte minutos llegó el coordinador. Se acercó al conserje.

-Pero hombre, ¡tienes que abrirme de verdad! Yo creo que le das sólo a un botón que suena. ¡Priiing! ¡Priiing!

El conserje esbozaba una risita.

Luego charló durante un rato con una de las secretarias sobre algo referente a una operación. Al parecer todo había ido tan bien como cabía esperar.

-Buenos días. No he salido en las listas del segundo turno del módulo de libre disposición. No sé si es porque no rellené el formulario, me dijeron que me pasarían automáticamente la segundo turno, pero no lo han hecho.

-Eso tienes que preguntárselo a Beatriz. Pásate con ella.

Me volví a sentar frente a Beatriz, que no había recibido ninguna instrucción, pero ahora parecía hallarse en disposición de ayudarme.

-A ver, dime tu DNI.

Le dije mi DNI.

-Ya estás dado de alta. Pero tal vez no salgas en las listas.

-¿Entrego este papel que rellené?

-Si quieres… Pero ya estás dado de alta.

-Gracias, en el nombre del Máster. – me despedí.

Antes de salir le observé que al coordinador.Beatriz se había acercado para decirle que ella se hacía cargo del teléfono. Al parecer había mucha más gente que sí había rellenado el formulario de elección de turno. Pero tenían el mismo problema.

-¿Y podría decirme en qué aula tengo clase, ahora que sé que soy del grupo tres?

-Eso en Internet.- me respondió con ganas de despacharme.

-Claro.

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 21/03/2011 at 10:22

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Memorias del máster – Conociendo al tutor

Quedamos con él en la biblioteca y llegó a las diez y cuarto, hora que él mismo nos había indicado. En la puerta había un cartel muy decorativo que rezaba: “Biblioteca. Library. Bibliothéque”. Odié no tener un permanente a mano para corregir el acento agudo en la palabra en francés, que debiera haber sido grave. Procedió a describirnos con máximo detalle su horario lectivo, haciendo hincapié en los grupos a los que les impartía clase y en si estos eran más numerosos o menos. Nos contó cómo había sido su experiencia laboral desde que trabajara como personal administrativo de Telefónica, hasta que fue profesor en distintos pueblos de la provincia Granadina. Estudió traductores y no necesitó opositar para acabar ejerciendo la docencia. También nos informó respecto al salario que percibía en cada etapa profesional, pues le habían dicho que era un dato que resultaba del interés de los profesores en prácticas.

El profesor parecía afable y nos aclaró que no quería putearnos. Con lo cual no nos iba a dar los grupos más conflictivos. Examinaba a cada grupo dos veces por mes y no quería que viniésemos los días que hubiera evaluación. Luego sacó unas fotocopias en blanco y negro con la cara de sus alumnos y el nombre inscrito al pie de cada una.

-Esto es un buen colegio… No como los que hay en Almanjáyar, que están lleno de gitanos…

-Les pongo motes a mis alumnos. Por ejemplo este se llama Villa de apellido y le he puesto de nombre Pancho. Además también es gordito… A veces incluso les pido que me pongan el mote al lado de su nombre en el examen, para que así sepan quienes son. A Pancho le gusta tanto su mote, que el otro día fuimos al teatro cogió el micrófono para hablar y dijo que se llamaba Pancho… A este lo llamo Piru, por Piruleta. Pero esto de los motes no lo digáis en vuestra memoria, porque como la tengo que leer primero, tacharé lo que no me guste.

-Bueno… Y este grupo… Es la escoria del instituto.

-¿A qué se refiere con eso? – pregunté. -¿Son violentos, lo insultan…?

-No, no… Estos es que no quieren hacer nada. Algunas están pintándose las uñas en clase… Y además, no me puedo meter entre ellos por la disposición que tiene el aula… Ya lo he dejado, por no hacerme polvo la garganta.

Más tarde nos preguntó qué grupos elegiríamos. Tanto mi compañera como yo, queríamos conocerlos a todos.

-¡Me extraña! ¡Es la primera vez que me pasa! Normalmente todos eligen a los buenos… – repuso el profesor.

-En realidad es que si ahora vamos a enfrentarnos a unos corderitos… Y luego nos van a mandar a Almanjáyar, ¡creo que merece la pena conocerlos a todos! – y es que no había nada como usar las palabras de tu interlocutor, para que este estuviera de acuerdo contigo.

Respecto al uso de las Técnologías de Información y Comunicación (materia sobre la que pretendía hacer mi Trabajo Fin de Máster); no tuve demasiada suerte. Me confesó que “no le gustaba la informática”. Y que “los alumnos tendían a distraerse con el ordenador.” Me pareció curioso especialmente, porque aquél era un centro TIC.

Sospechaba que acabaría eligiendo al grupo de los más vándalos. De los que no querían hacer nada… De los que odiaban aprender… ¡Me recordaban tanto a mí cuando tenía su edad! Y como alguien dijo una vez: “son los desobedientes quienes hacen avanzar al mundo.”

Luego pasó a enseñarnos el instituto. Era mucho más grande de lo que parecía desde fuera. El resto de los profesores no parecían profesar mucha simpatía por los que hacíamos prácticas. Sólo nos presentó a la profesora de inglés, que nos saludó con cara de póquer, diciendo su nombre sin estrecharnos la mano. Otra profesora que quería usar la taquilla, pidió a mi compañera que se apartara. Nuestro tutor nos confesó que era tímido y al principio le daba vergüenza dar clase; lo cual era creíble, porque se le trababa la voz frecuentemente.  Por suerte para él, comenzó con grupos pequeños. ¡Vaya! ¡Él no necesitó ningún máster! Hasta hace dos años nadie lo había necesitado… ¿Cómo era posible que osaran decir que nosotros sí?

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 07/03/2011 at 01:04

Categories: Informática, Master enseñanza secundaria, UGR   Tags: ,

Plagio inteligente o división del trabajo no creativo

Cuando nos pidieron que compráramos cierto libro, decidí sacarlo prestado de la biblioteca y escanearlo página a página. Posteriormente efectué un reconocimiento óptico de caracteres, obteniendo como resultado un archivo compatible con mi lector de libros electrónico. No sólo me había ahorrado casi veinte euros, sino que había logrado tener un archivo digital (y por tanto,  más fácil de transportar y de consultar en cualquier parte del mundo) del que había hecho copias de seguridad redundantes.   Para mayor justificación, el autor nos había dicho que no obtenía ningún beneficio con su venta y que fue la propia Univeresidad de Granada la encargada de editarlo con fondos públicos.

Podía enviarlo a cuantas personas me lo solicitaran y todos guardaríamos una copia del mismo, así que decidí compartirlo con aquellos que también lo necesitaban. No me costaba ningún trabajo hacerlo ni me perjudicaba en ninguna medida; y por el contrario, hacía un gran bien al resto de quienes se hallaban en mi situación. A mi modo de ver las cosas si hacer un favor cuesta tan poco, no hay mayor necedad que no practicar una gratuita labor de altruismo. ¿Para qué quería que los demás se pasaran tres horas de su tiempo escaneando o pagaran por una antiecológica versión en papel, incómoda de transportar y que no facilitaba el tratamiento de la información que la obra contenía? Read more…

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 06/03/2011 at 00:02

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Cuestionario de satisfacción

No sé de dónde habían salido. Me contaron que eran alumnos de estadística a los que les daban créditos de libre configuración, que tal vez fueran becarios o que simplemente lo hacían por adular a alguien. Tenían pinta de estar en sus primeros años de carrera, conque me inclinaba por la primera opción. Nos repartían hojas de cuestionarios que rellenaríamos anónimamente para indicar nuestro grado de satisfacción acerca de la labor docente del profesorado a cuyas clases asistíamos. La labor en sí me parecía indigna de créditos en el expediente, de dinero público y hasta de atención. Read more…

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 04/03/2011 at 04:35

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La dictadora incomprensiva

El Trabajo Fin de Máster era el colofón de todo un sinfín de tareas que estamos obligados a realizar. Para orientarnos en tal odisea nos asignaron un supervisor con el que nos reuníamos regularmente.

En la primera ocasión que nos reunimos con ella, quise manifestarle mi malestar:

-¡En el máster pagamos por trabajar! Tengo complejo de burro que le da vueltas a una noria. Incluso le he tenido que pedir a mis padres dinero para pagarlo…

Si bien era cierto que todos los profesores que nos impartían clase, participaban de lo que di en llamar el crimen del máster, hasta ahora ninguno había sido tan cínico como para defenderlo. Por lo cual no podía dar crédito a mis oídos:

-¡Pues trabaja igual que ella! – dijo señalando a una compañera que daba clases privadas por cuenta propia. Ignoro si la suma astronómica que percibía por tal actividad la permitía costearse todos los gastos. Seguramente ella al ser un funcionario, vivía ajena a la crisis que hacía que el sesenta por ciento de la juventud en andalucía, no encontrara trabajo. Mi réplica no se hizo esperar:

-¿Y por qué ya que no estamos aprendiendo nada, no nos dan el título y ya está?

Luego me enteré que para esa compañera realizar las prácticas fue imposible. Si quería realizarlas por la tarde tendría que ir a Motril. No sé qué chanchullo hizo  (así funcionaba el máster, yendo a la Escuela de Posgrados y suplicando comprensión) para poder hacerlas en la Escuela de Idiomas.

En la siguiente reunión le planteé otra pregunta:

-Si por la mañana tenemos cuatro horas de prácticas, (más dos que yo tardaba en ir y venir porque mi centro estaba ubicado en Cerrillo de Maracena); y por la tarde seis de las clases del Módulo de Libre Disposición, ¿cuándo pretenden que hagamos una memoria de veinticinco páginas, un trabajo de fin de máster de sesenta y una programación didáctica de otras tantas?

-¡Claro que tenéis tiempo! ¡Si no tenéis que hacer otra cosa!

-Pues la última vez usted me recomendó que trabajara como mi compañera.

Entonces se rió. No sé si porque era evidente que no había ninguna razón en sus palabras o porque nuestros problemas le eran completamente indiferentes.

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 02/03/2011 at 18:32

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Memorias del Máster – Primer día de prácticas

Hoy me he levantado a las ocho de la mañana, me he duchado y he salido a la calle para acudir a las prácticas del máster. El instituto que me han asignado salía en una calle incorrecta en Google Maps. Al final descubrí que está junto al Cerrillo de Maracena, con lo cual he tardado una hora y cuarto en llegar. Mañana espero tardar sólo una, ya que conozco el emplazamiento del instituto.

Habíamos quedado con nuestro tutor a las once y cuarto, pero como no venía una amable conserje fue a buscarlo. Se había olvidado de que los del “CAP” (¡ojalá fuéramos del CAP!) teníamos una cita con él. Así que salió de una sala en la que examinaba a sus alumnos y nos dijo:”¿Vosotros sois los del CAP, no? Me había olvidado de vosotros porque hoy teníamos examen…”
Luego añadió: “Mañana venid a las diez y cuarto.” Y casi cuándo se iba a ir se volvió hacia nosotros, como si hubiera olvidado algo:
“Ah, me llamo Chema. ¿Y vosotros?”

Me compré un bocadillo de jamón con tomate y una bebida energética en la cafetería, porque no había tenido tiempo de desayunar. Hubiera preferido una raya en vez de la bebida (nunca tomé cocaína, pero está visto que es lo que esperan que hagamos para poder rendir tanto como nos exigen) y un kebap en vez de el bocadillo. Lo cierto es que en el máster, las cosas nunca salen como uno espera.

2 comments - What do you think?  Posted by Misosofos - at 14:30

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El día que robé un lápiz de memoria

Caminaba por Calle Elvira como cada día antes de ir a las clases de la maestría. A cada paso que daba me acercaba más al Gran Circo Ibérico, en el que pasaríamos cinco horas de nuestro tiempo sentados frente a un ordenador, mientras una voz incesante nos martilleaba los oídos.

Junto a mí caminaban muchas más personas en fila, no pudiendo hacerlo de otra forma a causa de lo mucho que se estrechaba la acera. España era como el Máster (Obligatorio) para Profesorado de Secundaria: leyes absurdas, administración penosa y resignados ciudadanos apáticos que no hacían nada contra el origen de todos sus males. Oí que un mostrenco desarrapado decía a su perro: “¡No me mires con cara de hambre!” Read more…

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - 25/02/2011 at 21:50

Categories: Granada, Master enseñanza secundaria, Política, Sociedad, UGR   Tags: , , ,

Innovación y desarrollo

El Máster de Secundaria para profesorado estaba dividido en un sinfín de módulos. El contenido que se impartía en los mismos generalmente tenía que ver poco con sus nombres. Para llevar a cabo la tarea, una larga lista de profesores de prestaban voluntarios. Así dividían el trabajo. No era extraño que en una misma semana tuviéramos a tres o cuatro para impartir únicamente dos asignaturas. El contenido dependía casi en exclusiva de quién fuera el encargado. Me fue imposible sonsacarles más al respecto, pero una vez una me confesó que con los créditos europeos se tenía también en cuenta el trabajo en casa. Así pues, la ventaja para ellos era evidente.

Durante cinco clases de dos horas y media, tuvimos a un solo profesor. Nos daba la primera parte de un módulo titulado “Innovación y Desarrollo” en un aula que carecía completamente de dotación informática, salvo por el ordenador que el mismo profesor utilizaba y un proyector. Los utilizó para ponernos presentaciones durante muchos días. Nos entregaron un archivo PDF (¿por qué no usan formatos libres para este tipo de cosas?) con tropecientas mil páginas, explicándonoslo todo.

Los asistentes sabíamos que se trataba de un trámite. Pronto llegaría otro profesor que nos mandaría una tarea totalmente distinta y para la que no necesitaríamos un sinfín de conocimientos, que tampoco eran útiles por sí solos. Ignoro si hubo una sola persona que atendió. Por mi parte me puse el último para que mientras el profesor hacía su monólogo, al menos pudiera hacer algo productivo como leer un libro de Pérez Reverte. No existía la más mínima interacción entre nosotros y él; salvo cuando el murmullo se alzaba demasiado y debía chistarnos. Entonces decía cosas como: “¡Un poco de silencio, por favor! Que a mí tampoco me gusta estar aquí…”

Si con los tres primeros módulos ya tenía claro que dotarnos del material y estudiárnoslo por nuestra cuenta, hubiera sido una mucho más eficaz, ahora se había convertido en algo claro y patente. Tanto, como que el Máster para profesorado de Secundaria en sí mismo, era un atropello. Nos habíamos acabado las carreras siguiendo el mismo plan que hace dos años. Pero hace dos años no existía el máster propiamente dicho; sino otra pantomima llamada CAP cuyas principales ventajas respecto al máster eran su mucha más corta duración (dos o tres meses); y que se tratara de un proceso de aprendizaje eminentemente práctico.

No faltaban las voces que clamaban la necesariedad de realizar el máster. Incluso entre los alumnos aduladores que así lo manifestaban frente a los profesores. Cuanto más alto cargo ocupaban quienes nos daban clase, más se incrementaban sus ansias de estar a bien con ellos. No en vano, se sabían futuros opositores y no les convenía renunciar a ninguna de las ayudas que pudieran brindarles.

-¡Pero si no sabemos dar clase! ¿Tendrán que enseñarnos?

Ese era el problema. El fin de la enseñanza misma era formar personas autodidactas que se convirtieran en los propios gestores de su educación; que habría de prolongarse durante toda su vida, ya que pretendían dedicarse a la docencia. Sin embargo eran como esclavos que ya no sabían vivir sin un patrón. O como animales enjaulados que temían morir de hambre en cuanto se tuvieran que ocupar ellos mismos de su alimentación.

Aun así, sería injusto meter a todo el personal docente que tuvimos durante el Máster de secundaria en el mismo saco. No todos eran malos ya que algunos eran nefastos y otros simplemente, daban lo máximo de sí para conferirle algo de sentido a un hecho que no lo tenía: si un individuo con un título universitario es incapaz de formarse por sí mismo, no merece encargarse de la formación de ninguna otra persona.

Be the first to comment - What do you think?  Posted by Misosofos - at 21:20

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